Claustro

El claustro de las procesiones fue construido entre 1636 y 1743. La obra duró más de 100 años. Fue trazado inicialmente por Bartolomé Fernández Lechuga, que se ocuparía del primer piso, y finalizado por José Peña de Toro y Fernando de Casas Novoa. Cuadrado con seis tramos por lado, se articula en la planta inferior con arcos de medio punto apoyados en sólidos pilares rectangulares, sobre los que se alzan pares de altas columnas dóricas. En el cuerpo superior se abren balcones con pilastras rematadas en pináculos de bola y un hueco elíptico. Una cornisa, nuevamente con pináculos, sirve de remate.

A pesar de los cambios en la dirección, el conjunto resulta armónico y equilibrado, además de monumental. Las aportaciones de Peña de Toro en 1652 se centran en el segundo cuerpo, y en una parte importante del lienzo del muro oeste. Casas y Novoa concluyó el lado este. En el centro del espacio, luce una hermosa fuente barroca de principios del S- XVIII. En lo alto del muro Oeste del propio claustro se alza un campanario de espadaña, obra de 1675.